Protege a tus hijos del bullying

Frases como “ignora a quien te moleste en la escuela y así te van a dejar tranquilo” o “si me entero que te han pegado en la escuela te voy a castigar” no hacen más que reforzar las conductas de los menores que se ven envueltos en este tipo de acoso.


El 18 de septiembre del 2011 Jamie Rodemeyer, un adolescente de 14 años de Buffalo, New York, cansado de las burlas que sus compañeros de clase le hacían por sus preferencias sexuales, se suicidó.

Su muerte fue noticia en todo el mundo. El bullying había llevado a otro adolescente hasta sus límites, esta vez con consecuencias muy trágicas. El caso de Rodemeyer fue aún más significativo porque el joven venía denunciado el acoso de sus compañeros desde hacía un tiempo (tanto ante sus profesores como en las redes sociales) pero en la escuela nadie nunca escuchó sus quejas.

Aunque a muchos padres y maestros les cueste creerlo, muchas veces los centros educativos son escenarios de este tipo de acoso entre menores de edad. A veces, incluso, son los mismos adultos quienes de manera indirecta propician que esto ocurra, pues hasta que un caso es identificado como bullying tienen que pasar muchos meses, y hasta años, ya que es costumbre ver como “normal” que entre compañeros de clases haya problemas o algún tipo de tensión.

¿Qué es el bullying?

Es mucho más que un simple empujón o un comentario de burla. Es un maltrato físico y/o psicológico deliberado y constante que recibe un menor por parte de otro u otros. Quienes ejercen este tipo de acoso no solo quieren asustar a sus víctimas, sino también someterlas, y muchas veces hasta chantajearlas.

Pero si el bullying es tan grave ¿cómo es que muchos de estos casos pasan desapercibidos por padres y maestros? Fácil. Los acosadores casi siempre eligen lugares como baños, pasillos, comedores o los patios, cuando no hay profesores o adultos cerca que puedan darse cuenta de lo que está pasando, para molestar a sus víctimas, las cuales, a su vez, son casi siempre niños tímidos y pocos sociables, por lo que ante un acoso reaccionan con angustia, tensión y mucho miedo.

Y si a esto se suma el hecho de que muchas veces los adultos consideran como “normal” que entre compañeros de clases ocurra alguna pelea o algún conflicto, se entiende mucho mejor como es que en los últimos años el bullying se ha convertido en un problema real, y muy grave, en las escuelas.
Con frases como “ignora a quien te moleste en la escuela y así te van a dejar tranquilo” o “si me entero que te han pegado en la escuela te voy a castigar” los padres no hacen más que reforzar tanto las conductas de los menores que son víctimas del bullying como de aquellos que acosan a sus compañeros.

Reconocer a una víctima del bullying es fácil si los adultos ponen atención. Lo primero que hará un menor que es acosado por sus compañeros será evitar cualquier tipo de contacto con sus acosadores, por lo que se negará a ir a la escuela o no querrá participar en las actividades extracurriculares que se organizan en su centro educativo.

Las víctimas de bullying son también menores que lloran, se irritan o entristecen sin ningún motivo aparate. Sufren de pesadillas y presenta síntomas somáticos, como dolores de cabeza, de estómago y vómitos.

Ante la presencia de cualquiera de estos signos los padres deben hablar con sus hijos, pues el bullying puede provocar daños emocionales en las victimas, como depresiones severas, trastornos de ansiedad e incluso el suicidio.

El gobierno de Estados Unidos tiene a la disposición de padres y menores de edad el sitio web http://www.stopbullying.gov. Aquí encontrará información que le ayudará a enfrentar este tipo de situación. Ofrece, además, consejos para identificar si su hijo está siendo acosado o está acosando a algún compañero de clases.

Tipos de bullying

Sexual: Es cuando se presenta un asedio, inducción o abuso sexual.

Exclusión social: La victima es ignorada y aislada.

Verbal: La victima es insultada en público con la intención de hacer notar su “debilidad”.

Psicológico: Se persigue, intimida, se chantajea, se manipula y amenaza la víctima.

Físico: Los agresores golpean y empujan a las víctimas. En algunos casos hasta se llega a organizar una paliza.

Ciberbullying:
Cuando un o una menor atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otro/a mediante Internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otras tecnologías telemáticas.

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